Después de una agotadora e intensa semana de trabajo en Madrid y Barcelona, ya estoy de vuelta a las latitudes Escandinavas. A pesar de lo ocupados que estuvimos, fue un placer el disfrutar de los últimos coletazos del verano en España. La vuelta en esta época se hace especialmente dura. En Madrid todavía puedes estar en mangas de camisa tomando una cañita o comiendo en las terrazas. Aquí ya hay que ponerse gorro, bufanda y guantes. En esta época que va de septiembre a diciembre el contraste entre España y Finlandia se hace especialmente notorio. Una vez que se hayan caído las hojas de los árboles y se acabe la parte bucólica del otoño, nos quedará por delante la peor época del año. Sólo la nieve nos salvará allá por diciembre de la odiosa oscuridad del otoño escandinavo.
Yo te la guardo
3 years ago