Tras años de lucha contra viento y marea, al final hemos sucumbido y nos hemos tenido que comprar un coche, el mayor colador de dinero de la mayoría de las familias de a pie, pero como todo en la vida todo tiene cosas buenas, así que hoy para celebrarlo nos escapamos hasta Fagervik con Pauliina y Manuel.
Fagervik es un pequeño pueblito de casas de madera muy cerca de Inkoo. Situado a la vera de un lago, merece la pena darse un paseo alrededor de su mansión, su antigua fabrica de acero, su pequeña iglesia y sus jardines franceses.
Como en la mayoría de pueblos y aldeas de Finlandia es un lugar ideal para encontrarse con la naturaleza, pegarse un chapuzón si el tiempo acompaña y como no, para tomar un poco de café con tarta en la cafetería del pueblo.