La gran sorpresa llego tras la firma. Como manda la costumbre en los países occidentales, tendemos la mano como gesto de haber cerrado el trato. Y el banquero te dice, "lo siento no estamos autorizados a dar la mano para evitar el contagio de enfermedades víricas debido a la nueva política corporativa". La siguiente vez optaré por un cordial saludo japonés. ¿No nos estamos pasando un poco con el asunto de la Gripe A?
Yo te la guardo
3 years ago